Deve congelar os tomates desta forma, poupará dinheiro e ficarão mais saborosos!

Congelar Tomates: La Mejor Forma para Ahorrar y Disfrutar de su Sabor Intenso 🍅❄️

Este método es ideal para tomates maduros que no quieres que se echen a perder y deseas usar más adelante en platos cocinados.

Paso 1: Preparación de los Tomates

  1. Selecciona los Tomates: Elige tomates maduros, firmes, sin golpes y con buen color. Pueden ser de cualquier tamaño o variedad, desde cherry hasta tomates grandes de ensalada o pera.
  2. Lava y Seca: Lava los tomates a fondo bajo agua fría y sécalos completamente. Es importante que no tengan humedad para evitar la formación excesiva de hielo.
  3. Retira el Corazón (Opcional, pero Recomendado): Con un cuchillo pequeño y afilado, retira la parte del corazón o el tallo de cada tomate. Esto facilitará su uso posterior.

Paso 2: Congelación Rápida (Flash Freeze)

  1. Prepara la Bandeja: Forra una bandeja de horno (que quepa en tu congelador) con papel de horno o papel encerado.
  2. Distribuye los Tomates: Coloca los tomates enteros (si son pequeños como los cherry) o cortados por la mitad (si son medianos) o en cuartos (si son grandes) en una sola capa sobre la bandeja preparada. Asegúrate de que no se toquen entre sí.
  3. Congela hasta que Estén Firmes: Lleva la bandeja al congelador y déjalos allí durante 1-2 horas, o hasta que estén completamente firmes y congelados. Este “congelado rápido” evita que los tomates se peguen entre sí una vez que los guardes.


Paso 3: Almacenamiento a Largo Plazo

  1. Transfiere a Bolsas o Contenedores: Una vez que los tomates estén congelados y duros, transfiérelos rápidamente a bolsas aptas para congelador con cierre hermético (tipo ziploc) o a recipientes herméticos de congelación.
  2. Elimina el Aire: Si usas bolsas, intenta extraer la mayor cantidad de aire posible antes de sellarlas. Esto ayuda a prevenir quemaduras por congelación.
  3. Etiqueta: Etiqueta las bolsas o recipientes con la fecha de congelación. Los tomates congelados pueden durar perfectamente hasta 8-12 meses en el congelador, manteniendo su calidad.

¿Por qué este método es tan bueno?

  • Fácil de Pelar: Cuando sacas un tomate congelado, simplemente sumérgelo en agua tibia durante unos segundos o déjalo reposar a temperatura ambiente por un par de minutos. La piel se soltará y podrás retirarla fácilmente con los dedos. ¡No más escaldados ni esfuerzos!
  • Versatilidad: Puedes usarlos directamente congelados en sopas, guisos, chiles o para hacer salsas. No es necesario descongelarlos por completo si los vas a cocinar.
  • Sabor Intenso: Al congelar tomates maduros en su punto óptimo, conservas ese sabor dulce y ácido que a menudo falta en los tomates frescos fuera de temporada o en los enlatados.
  • Ahorro: Aprovecha las temporadas de abundancia y los precios bajos.

Consejos Adicionales:

  • Para Salsas: Si planeas usar los tomates principalmente para salsas, puedes escaldarlos, pelarlos y triturarlos ligeramente antes de congelarlos en bolsas o recipientes, dejando un poco de espacio para la expansión.
  • Porciones: Si usas muchos tomates, congélalos en porciones que se ajusten a tus necesidades de recetas (por ejemplo, en bolsas de 500g o 1kg).
  • No para Ensaladas: Ten en cuenta que los tomates congelados y luego descongelados tendrán una textura muy blanda y acuosa, por lo que no son adecuados para ensaladas frescas o platos donde la textura firme sea importante. Son ideales para cocinar.

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